viernes, 11 de enero de 2013


Estamos encadenados. Forma parte de esa realidad, y puede ser bastante feo de decir. Pero realmente estamos encadenados. Y los emprendedores no somos una excepción. Creo que empezar a ver las cadenas que nos atan forma parte del proceso de crecimiento que tenemos que afrontar. A media que nuestra idea va madurando, y nuestro proyecto se concreta… empezamos a ver que echar a volar este pájaro no  va a ser tan sencillo. Y no es porque sufra de obesidad mórbida (aunque algunas ideas pueden nacer bastante más infladas de lo que en realidad son, lo sé por experiencia). Es   porque nuestro pájaro ha nacido con las mismas cadenas que nosotros.

Supongo que estaremos de acuerdo que una de las trabas más importantes que tenemos los emprendedores surge precisamente de la Administración. La semana pasada pase más horas en la oficina de tráfico que en casa y no exagero. Los trámites sencillos se convierten en horas y horas de espera y desesperación.  Y el trámite era un simple cambio de dirección que finalmente no se completó por...  trabas burocráticas.

Todos hemos gozado a la hora de tener que ir a una oficina estatal, de ponernos frente a un funcionario que atenta y maravillosamente nos va a introducir en las tripas de un sistema simple a la vez que fabuloso y que siempre recordaremos por su paciencia, velocidad y servicio.. Espera, me estoy montando otro cuento de hadas (erase una vez un sistema burocrático simple…)

Volvamos a la realidad… hasta la más espabilada de las personas que están fuera del sistema saben que si tienes que hacer un trámite relacionado con lo público tienes que pedir al menos un mes de vacaciones… o por lo menos una mañana. Que sabemos que vamos a invertir en practicar el deporte más aburrido de la historia después del lanzamiento de tabaco… LA COLA.

Actualmente contamos con Internet… una herramienta maravillosa que nos permite ver que papeleos tenemos que llevar, a donde tenemos que ir y si tienes suerte y tu DNIe está operativo y no se te ha bloqueado… pues incluso puedes hacer las gestiones desde casa. Nuevamente esto es sumamente retorico. Porque hay una verdad en este universo, una ley tan sólida como la gravedad… SIEMPRE FALTA UN PAPEL y siempre TE VAN A MANDAR A OTRA OFICINA.

Por supuesto la idea de poder realizar las gestiones mediante el DNIe es como el genio sacado de la botella… no más colas, no más pérdidas de tiempo y por si fuera poco… 24 Horas al día!! Vamos, la panacea.
Pero (sabíais que había un pero… ¿no?) Si habéis intentado operar con esa tarjeta mágica sabréis que a parte de un graduado en el MIT de Massachusetts y una carrera en Informática superior necesitareis cantidades ingentes de Ibuprofeno y horas de paciencia. Conseguiréis el lector de tarjetas inteligentes (doy fe que son más inteligentes que nosotros porque nos chulean con una asombrosa facilidad). Veréis que el navegador que uséis no es compatible, ya sea por marca o por versión. Empezareis a descargar los certificados y el millón de errores que traen consigo (que si son virus, que si este certificado no es compatible con este otro...etc.) y cuando lo tengas listo y llegues al momento de introducir tu PIN te dirá que vayas a la comisaria porque no es válido.  Se supone que este sistema acerca la Administración al ciudadano pero seamos sinceros… ¿qué posibilidades tiene una persona media de hacer que algo tan complejo funcione?
Esto me lleva a una respuesta que me dio un ponente en una clase de Economía de la empresa al preguntarle si debemos externalizar los servicios o tratar de apechugar con toda la carga de trabajo sabiendo que supone un ahorro importante. Y ojo porque es la primera vez que escribo un párrafo más práctico que psicológico (Para todo hay una primera vez.)
Un emprendedor tiene millones de cosas que hacer,  que gestionar. En la mayoría de los casos un emprendedor realiza todo un espectro de tareas que van desde la dirección hasta el marketing, comercio… etc y por supuesto estar con un ojo fijo en la cuenta de resultados de forma que podamos prevenir y adaptar las desviaciones que pudieran surgir a tiempo para evitar un desastre (para ejemplo... la crisis bancaria).
Simplifiquemos las cosas, hay servicios especializados que nos ayudaran y nos guiaran por este Laberinto de Minos sin correr el riesgo de morir aplastados por el Minotauro o fenecer de hambre entre papeleos. Estas ayudas puedes encontrarlas en Cámaras de Comercio, Viveros de empresas, muchas veces de manera gratuita. Y esto me lleva a otro consejo… si puedes delegar o subcontratar parte de las tareas más usuales… Hazlo. Por ejemplo, hay gestorías que llevarán nuestra contabilidad, o asesores comerciales (ya sean autónomos o por comisión) que impulsaran nuestras ventas. Porque si el tiempo es dinero… vamos a necesitar mucho tiempo para hacer que nuestro proyecto avance.

Con esto no romperemos esas cadenas, que son omnipresentes e irrompibles, especialmente si tratamos de hacer las cosas al pie de la letra del manual… pero seremos conscientes de su peso y sabremos administrar las fuerzas necesarias para cargar con ellas sin que nos hundan en un pantano olvidado en plan Al Capone.

Nuevamente me he emocionado y me he extendido. Para el Próximo Post: Compañeros de Armas.

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