martes, 5 de febrero de 2013


Quien dice que la actitud lo es todo no anda muy desencaminado. 
El mundo se rige por unas normas muy poco flexibles. La natación es el deporte más completo, el Rey es campechano y la primera impresión es la que queda. Y esa es una verdad aplastante.
Pero… ¿qué primera impresión es la que debemos dar? ¿Y a quien hay que enviar esa impresión? tal vez la primera respuesta que os venga a la cabeza puede ser a nuestros clientes. O a nuestros socios.

Pues desde mi punto de vista esa primera impresión que hay que trabajar… es la nuestra propia. Nuestra percepción de nosotros mismos es básica y puede que me esté metiendo en camisa de 11 o más varas y pisando el esponjoso terreno de la psicología (y de las frases cliché)… pero ¿Dónde vamos si somos una triste sombra de lo que podríamos ser? Esas ojeras no te ayudan, ese rictus entre serio y a punto de entrar en pánico no trabajará a tu favor y sinceramente… que te pases el día en pijama y batín… tampoco te va a ayudar. Y si cuando abres la puerta de tu casa la gente al otro lado sale corriendo es posible que se deba a que llevas tanto tiempo sin afeitarte que pareces una versión similar de un Big Foot o Yeti (en el caso de que luzcas una barba canosa). 
Me van las terapias de shock más que las largas charlas y por eso solo puedo decir que las cosas son como son, y todo está fatal. Tan mal, que posiblemente un meteorito hará de este mundo un montón de basura espacial… o peor todavía, las próximas generaciones serán clones de esos seres venidos de otra dimensión a la que llamamos Gandía Shore (lo cual nos conducirá a una inevitable y deseada extinción). Y puedo pasarme horas, días, años o vidas intentando convencerte y envolviendo la realidad entre algodones. Pero este es el torcido camino que nos ha tocado andar, y al andarlo lo vamos enderezando...

Pero tengo dos noticias, y siguiendo con los clichés… una es buena y la otra es mala. Y empiezo por la mala. El mundo funciona así, la vida es así y tú, yo y todos los pronombres y formas verbales lo saben… y a menos que vivas en una nube o en un agujero en el centro de la Tierra tendrás cierto nivel de frustración que pueden variar entre una disimulada indiferencia hasta un ansia homicida.
Pero por otro lado este mundo y esta vida son tuyas. Todos tenemos cierto dominio sobre ella y todos tenemos mecanismos para cambiarla (hasta cierto punto) y de protegernos de sus agresiones. ¿Quieres emprender? Pues el primer paso que debemos EMPRENDER es el del cambio. El de cambiar nuestra opinión, nuestra primera impresión. Podemos hacerlo a través del deporte, a través de cambiar nuestros hábitos e intentar ganar energía (Al fin y al cabo, trabajar y/o emprender es una actividad que va a requerir de toda la energía disponible. Podemos empezar a quitarle tiempo a la caja tonta y aprender. En Internet encontraremos alucinantes cantidades de información, vídeos y tutoriales para ayudarnos en nuestro proceso, negocio o actividad. Hay miles de cursos gratis que cubren prácticamente cualquier aspecto de la vida, desde la cocina hasta tecnología.  Y aquí sí que ya me las tiraría de gurú si me atrevo a dar un consejo más en esta línea… y aquí no hay gurús.
Si, la vida está (y perdón por este primer taco) muy jodida. Pero quedarte sentado en el sofá llevándote las manos a la cabeza y lamentándote y culpando a los últimos 100 años de historia no  hará que  pase mejor. Lo único que va a pasar son las oportunidades de romper la baraja y hacer algo en tu provecho.
Así que levántate, rectifica lo que hay que rectificar (cada uno de nosotros sabemos lo que hay que arreglar) y monta en tu caballo, o en tu nave… o en el coche… o simplemente echa a andar. Porque una de las cosas que puedo decir con seguridad es que hay mucho camino por delante.

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