lunes, 9 de marzo de 2015



Soy consciente de que el día de la mujer ya ha pasado. Durante las 24 horas del 8 de marzo, se celebra, se reivindica, se protesta y se ensalza. Tenemos presente todo lo que las mujeres han hecho por la sociedad.
Aprovechando este señalado día y que es año de elecciones los diferentes partidos políticos han sacado todo su arsenal sin ningún tipo de sonrojo para convencer a una importante sección del electorado de que ellos son los más feministas.
Se han publicado estadísticas de lo más desvergonzadas para resaltar lo mucho que se ha hecho en favor de la mujer durante este año. Análisis, números, cifras enmascaradas, reales o irreales.
Y por supuesto se ha hecho retrospectiva de los "muchos" avances que se ha hecho en el campo de la igualdad. ¿Suficientes? claramente no.
También hay personas que de manera continua, menos publicitada pero constante, luchan para que la igualdad (la real, no la decorativa) se convierta en realidad. Con todo mi respeto y humildad esta entrada va dedicada a ellos.
Y también están las personas que reclaman un resarcimiento, compensación y pago por las injusticias y afrentas que el genero ha tenido que sufrir. Son la cara y la cruz del cambio, porque el resarcimiento, lleva a la venganza, y con la venganza solo llegamos a un nuevo desequilibrio.
No hace muchas semanas nos asaltaban la noticia sobre la brecha salarial que separa hombres y mujeres. Año tras año, nos cuentan el recuento de mujeres directivas que hay en los consejos directivos de las empresas mas influyentes del IBEX35. Y es lo mismo que el año anterior.. y el anterior.

Pero de todas las estadísticas una es la peor de todas. Aquella que habla de las que ya no pueden hablar por si mismas. Las de las mujeres asesinadas por sus parejas, ex parejas o enfermos mentales con un desmedido afán de posesión. Y no se consigue reducir este fatídico número. Ni el número de aquellas que son maltratadas de otras formas. La verbal, o la psicológica.
La sociedad ha aprendido a convivir con este número negro. O tal vez nos deja ya indiferentes. Los tiempos son duros y ahora se nos adoctrina para agachar la cabeza y no ver lo que ocurre a nuestro alrededor. Oimos gritos a través de la puerta de nuestra vivienda y subimos el volumen del televisor para no escucharlo. Vamos a lo nuestro y el día 8 de Marzo nos llevamos las manos a la cabeza. Somos así.

Pero no nos encallemos en el pasado. Miremos al futuro. No por las mujeres, no por las niñas que llegarán a ser mujeres. Vamos a hacerlo por nosotros, por la sociedad.
El ser humano es caos puro y duro. Amamos enfrentarnos los unos con los otros. Como si lo tuviéramos programado en nuestro código genético.
Nos enfrentamos por razones de sexo, de orientación, de raza, geográficas, políticas o religiosas.. da igual. No importa. Encontraremos motivos para excluirnos los unos a los otros, para separarnos y para destruirnos.

Pero imagina que eso cambia. Imagina que no hace falta que una fecha señalada del calendario tenga que ser marcada para recordarnos una verdad básica. Una verdad que nos negamos pero que nos ronda constantemente. Todos somos iguales.
Y hasta que no lleguemos a esa verdad, lo cual ocurrirá eventualmente cuando estemos al borde de nuestra destrucción, no seremos capaces de borrar estas fechas negras del calendario.
Así que tenemos 364 días para trabajar en ese objetivo hasta que no haga falta hacerlo ni recordarlo..

¿Nos vemos el año que viene y veamos si las estadísticas han cambiado?

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