miércoles, 17 de junio de 2015



El ser humano medra ante las dificultades. Una verdad, por lo menos para mi. Antes de la Crisis, (de la Crisis con mayúsculas) yo era un ciudadano más. Uno de esos que se levantan por la mañana temprano para ir a currar. Uno de esos que cargaba con un par de tarjetas de créditos, un préstamo para pagar el coche y algo de efectivo para tomarse un café. No sabía mucho de nada y estaba lleno de ideas preconcebidas sobre política, economía y todos los campos en general.
No veía la necesidad de plantearme un futuro a largo plazo y no veía la necesidad de discutir lo que oía en las noticias.


No puedo decir que yo haya vivido nunca de manera acomodada, e incluso antes de la crisis muchas veces me las veía y deseaba. Pero sin llegar a decir que "viví por encima de mis posibilidades", si que puedo afirmar que no le daba el valor real al dinero. No hablemos de organizarse los gastos, los ingresos y demás mamandurrias... Ahora cada euro que entra ya está predestinado a ser gastado, invertido o ahorrado.


Si hace unos años me hablas de primas de riesgo, de intereses, deuda externa.. te habría mirado con una cara de póquer. En plan "Quieres comunicarte conmigo pero no tengo claro que hablemos el mismo idioma".
Creo que nadie era consciente del peso que tienen las decisiones macro económicas en nuestras vidas hasta que se cuelan, silenciosamente en ellas. Entonces te das cuenta de que haberse dormido en clase de ciencias económicas no fue una decisión inteligente.


España ha guardado un secreto durante décadas. Lo ha guardado tan bien que todos lo sabíamos pero no nos importaba. Como un vergonzoso secreto familiar, lo ocultábamos en esa parte del cerebro donde escondemos todo lo que nos incomoda. Pero como todos los secretos o mentiras.. al final todo sale a flote. No seamos inocentes, en España la corrupción de nuestro políticos era más que conocida. Pero como parecía que las reservas económicas eran infinitas no nos importaba. Es ahora, cuando toda la mierda ha salido a flote que nos llevamos las manos a la cabeza. Miramos al cielo y preguntamos ¿CÓMO HEMOS PERMITIDO ESTO?.


La empatía nunca ha sido nuestro fuerte. Antes de la Crisis, no miraba mucho más lejos de mi ombligo. No me importaba, no me preocupaba. Bastante tenía con mis propios problemas. Pero cuando el problema de otros se convirtió en el mio y mi problema era el mismo que millones de personas, el cuento es diferente. Nada como una buena hostia en los morros para espabilar. Ahora, cuando veo despidos masivos soy capaz de ponerme en el lugar de los trabajadores. Cuando un proyecto emprendedor se cae puedo sentir la impotencia y la rabia de que el mismo sistema vaya en contra de los autónomos. Cuando veo en las noticias embargos, desahucios, pobreza infantil, paro.. ya no puedo mirar a otro lado, porque está por todas partes...


Esto es una enseñanza bastante reciente y creo que tiene que ver más con ir alcanzando madurez que la crisis en si, aunque me queda claro que las situaciones complicadas nos hacen madurar. Antes podíamos ir por la vida arrasando con nuestras "únicas" y "especiales" opiniones. Y no teníamos filtro a la hora de expresarlas. Por cualquier método o vía. Definitivamente hay quien no aprendió esta lección. Pero ahí queda.


Inestabilidad. Esa es una palabra mágica que me ha enseñado la Crisis. Pero ahora... ahora hemos desarrollado el don de la videncia. A día de hoy evaluamos todo con vistas a mañana. Antes de comprar coches, casas o cualquier elemento nos planteamos si el futuro nos sonreirá y permitirá que podamos realizar los pagos. Ahora antes de que las bofetadas lleguen ya hemos diseñado un plan B por lo que pueda pasar. Ser previsores nos puede salvar la vida. Tal vez la lección mas importante.


No se a ti, pero a mi me han educado para ser un currito. He crecido para trabajar en un fábrica, tras una barra de bar o para colocar ladrillos. Estoy pre-programado para tener un jefe, para buscar con ansia una nómina.
Nunca se me ocurrió la locura de empezar mi propio negocio.. tras 4 años, 3 proyectos, 2 fracasos y 2 pequeñas empresas el chip ha cambiado. La Crisis me ha enseñado a (intentar) buscarme las papas, a pelarlas y cocinarlas al gusto.. y que aunque la tortilla se rompa a veces.. otras puede dejar muy buen sabor de boca. Pero el Sistema no juega a favor de los emprendedores o autónomos, así que sigo obligado a cazar una nómina o al pluriempleo.. en un país en el que el empleo no abunda.


La Crisis me ha puesto en situaciones en las que parecía que no había salida. He tenido momentos de ponerme en plan trágico, de mirar alrededor y no ver ni puerta, ni ventana ni agujero por el que escapar. Cuando esto ha ocurrido, la solución ha venido siempre de la mano de personas de lo mas inesperadas. Damos por sentado que cuando no hay aire, familia y amigos vendrán a insuflar oxigeno a nuestras vidas. Sin embargo al igual que a habido sorpresas agradables, también hubo decepciones. Ser autosuficiente no ha sido una mala lección.


Me remito a la frase del principio. El ser humano medra ante las dificultades.. y durante estos últimos años hemos tenido puñados de dificultades. He visto a personas que se han rendido y han tirado la toalla. En las noticias hemos visto personas que se han tirado del puente. Y no digo de un puente metafórico. He visto a lobos vestidos de personas que se han comido a sus congéneres por su propio interés y supervivencia. A veces, ante las dificultades.. el ser humano falla. El lobo que llevamos dentro nos ronda y sale a la superficie dispuesto a quitar el último bocado a quien sea para mantener su status o su estilo de vida. Cuando la situación es extrema puede salir lo mejor de nosotros mismos. Pero también puede salir lo peor.


Y la última lección de esta Crisis.. Se han necesitado mares de lágrimas para aprender. Y harán falta océanos de tiempo para olvidar estas lecciones. Pero uno de mis temores es que en lugar de océanos.. sean charcos y volvamos a repetir los errores...

¿Cuál ha sido tu lección aprendida?

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